Ricardo Domingo, entrevistado por el diario La Nación

Ricardo Domingo se encuentra en nuestro país realizando talleres de orfebrería donde enseña todo su conocimiento no sólo en el diseño de joyas, sino también en el marketing que el artesano debe hacerle a su obra. “Los chilenos son conservadores, pero con mucha creatividad”, asegura el experto.

 

Ágil, de risa fácil y dueño de un vozarrón que ya se lo quisieran los oradores motivacionales, el joyero Ricardo Domingo es capaz de ver la belleza en las cosas simples de la vida. En su quinta visita a Chile, el artista está dedicado a dar charlas a diseñadores jóvenes sobre orfebrería y marketing para potenciar su trabajo.

Instalado en la escuela de joyería de Pamela de la Fuente, el diseñador que ha trabajado para Ágatha Ruiz de la Prada y Adolfo Domínguez, este jueves 3 de noviembre a las 18:30 horas dictará la conferencia “La Joya en el universo creativo del siglo XXI” en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC).

“Los chilenos son muy conservadores, pero con mucha creatividad. Es mucha imaginación concentrada en muy poca población”, asegura Domingo, quien se ha impresionado con jóvenes talentos nacionales que crean joyas con crin de caballo y cachos de toro.

MARKETING CREATIVO

“Toman materiales ancestrales y lo llevan a la vanguardia, reinterpretan sus raíces y lo hacen contemporáneo logrando que su trabajo se pueda utilizar en cualquier pasarela internacional como un objeto de culto”, asegura Ricardo.

 

-¿Con qué materiales y cómo sería una joya pensada para la mujer chilena?

-Todas las mujeres del mundo son diferentes, pero creo que sería lindo una creada con combarbalita, una piedra hermosa como un universo, que es chilena y que perfectamente podría encajar, por ejemplo, para un colgante de Ágatha Ruiz de la Prada por sus visos rosados si la mezclamos con plata u oro.

 

-¿Cómo ves el trabajo de la joyería chilena?

-Muy imaginativo, pero les hace falta vitrinas donde mostrar su trabajo, todavia está muy centrado en unos pocos. En Chile distinguen entre las joyerías y los joyeros, donde las primeras tienen todo los clásico y caro, y los segundos son vistos como segunda categoría, lo que no saben los primeros es que la gente menor de 40 años ya no entra a la joyería y prefiere el trabajo de un joyero, aunque todavía en Chile no se valora como debiera el trabajo de orfebrería, ni artisticamente ni monetariamente.

 

-¿En tus charlas entregas tips para que los joyeros puedan llegar a exponer su trabajo en joyerías?

-Fundamentalmente es esa la charla que hago, como consultor internacional de joyas conozco de cerca el trabajo en marketing que se debe hacer y que los artesanos no practican. Ellos se preocupan de aprender una técnica y hacer sus obras, pero eso ya no es suficiente, necesitan crear su marca, tener un logo, saber poner precio a su trabajo, marketear el producto, preocuparse del empaque, tener página web y saber hablar de su producto. Es un trabajo integral que están aprendiendo de a poco, pero que las escuelas de artesanía deben integrar para ir a la vanguardia y por ejemplo ver desde España o Filipinas el trabajo que se hace en Chile con un sólo click.

Fuente: Diario La Nación, Santiago de Chile, martes 08 de noviembre de 2011, Vida &Estilo.


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